[Abril – Mayo 2018] Viajar con perro no siempre es fácil. Afortunadamente cada vez hay más alojamientos que permiten mascotas y nos ponen las cosas más fáciles.
En nuestro caso, el destino elegido fue Vicedo. Nos quedamos en un hostal familiar cuya dueña fue encantadora, recomendándonos sitios dónde ir y qué hacer por la zona en un fin de semana de lluvia.
La primera parada en el recorrido fue la punta de Estaca de Bares. Siendo un paraje natural no hay ningún problema en ir con el perro. Tras ver el faro, bajamos a la playa que hay en el pueblo, donde se pegó unas buenas carreras con otro perro. Hasta donde vimos, los perros pueden entrar en las playas durante el invierno y hasta el mes de mayo, por lo que pudo disfrutar de los últimos días de hacerlo.



A la hora de comer, decidimos llegar hasta Ortigueira, pasando por el Banco de Loiba que tiene unas vistas espectaculares.

La comida la hicimos allí, en una terraza para poder estar con el perro. El camarero tuvo también el detalle de sacarle un cuenco de agua para él.
Ya a última hora de la noche, en Vicedo fuimos a tomar algo a la Bodeguita del Puerto. El sitio está cubierto y no pueden entrar perros. Ojo, no dejes a tu perro en el coche en una situación en la que no te quedarías tu mismo. Es decir, si hace calor, piensa que le estás dejando en una sauna y si hace frío, él pasará frío igual. Además de la sensación de agobio que puede tener al no saber cuándo va a salir de allí.
Otro «must» de la zona es la famosa playa de las catedrales. Al ser un sitio natural, también pueden bajar los perros. Eso sí, si es un día con muchos turistas es posible que se agobien por la playa. En nuestro caso, él se lo pasó genial dándose un chapuzón mientras yo me dedicaba a hacer fotos.

Justo antes de llegar a Ribadeo paramos a comer en un sitio tipo área de servicio, donde nos dejaron tener al perro debajo de la mesa en una terraza cubierta. Además, le sacaron agua y quisieron darle restos de carne de otras mesas.
Sin irse muy lejos de Vicedo está la ruta de Fuciño do Porco, que también pueden hacer nuestros peludos, claro. Y un poquito más allá de Viveiro, el pozo da Ferida, de fácil acceso con el coche y un pequeño paseo.


En general por Galicia, hay muchísima naturaleza que disfrutar, cosa que se puede hacer en compañía de nuestros amigos de 4 patas sin problemas. A la hora de comer sí que hay más problema para encontrar dónde ir, pero siempre quedará la opción de ir a terrazas o dejar al perro en el alojamiento.




De vuelta a casa, paramos en Las Médulas (León), otro sitio en el que disfrutar con nuestra mascota. Además de las rutas, también pueden entrar al centro de interpretación.

Por último, como recomendación, para buscar sitios donde ir con nuestro perro yo me fio mucho de Dog Vivant.




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