Diario de viaje: Euro-Roadtrip 2024

Inauguramos la sección de colaboraciones con un viaje en solitario de Jaime. El objetivo era ir a la Euskal Encounter 33 en Bilbao, al festival W:O:A en Wacken (norte de Alemania, ya cerca de Dinamarca), y a continuación al Leyendas del Rock en Villena, Alicante. Algo más de 5000 Km. de carretera, y 3 semanas para hacerlo.

Primera fase: Euskal Encounter (465 Km.)

Salí de Ávila hacia Bilbao el 23 de Julio, donde estuve 4 días para la Euskal Encounter 33. Esta primera etapa fue cortita, apenas unas horas de calentamiento y preparación para las etapas más largas del viaje.

Como siempre, la Euskal nunca defrauda, y fue muy divertida, a pesar de que fue una edición marcada por el calor.

Segunda fase: Road to Wacken Open Air (1906 Km.)

Justo al acabar la Euskal Encounter, y tras la fotito de grupo de rigor, salí rápidamente hacia Burdeos. Tras poco más de 4 horas de conducción y unos cuantos peajes franceses, llegué a visitar a mi amiga Melissa y a su pequeña Anthea. Cenamos juntos unas hamburguesas, y disfruté mucho rato de jugar con la peque tanto por la noche como por la mañana.

Aunque me dio pena estar tan poco tiempo, a la mañana siguiente retomé mi viaje. La etapa de este lunes 29 estaba planificada como la más larga del viaje con diferencia (1065 Km.), y además incluía circunvalar París con el tráfico extra provocado por los JJ.OO., así que no podía entretenerme demasiado por la mañana.

Así que antes de las 8 AM salí de Burdeos. Un poco más tarde me hicieron un control rutinario de documentación los gendarmes franceses, que terminó con la sugerencia de que otro año pruebe el Hellfest, que seguro que me gusta. Sin mayores incidentes, aunque con algunas retenciones cerca de París, fui conduciendo. Aproveché para tomarme algún croissant francés en las áreas de servicio, y para una parada de avituallamiento en el supermercado Delhaize de Nivelles (Bélgica). Compré básicamente algunas cervezas especiales y salsas que me encargaron desde España, y unas poquitas Jupiler, unas chuches y una tijeritas para llevarme al Wacken.

Al llegar a casa de la familia de Thomas, me recibieron estupendamente, y me ofrecieron una deliciosa cena con la tradicional «Tomatensoep met balletjes» holandesa, que a la madre de mi amigo le queda estupenda. Aproveché para entregarles un auténtico jamón que me habían encargado, y que sin duda disfrutarán mucho.

Como la última etapa antes del festival era bastante más corta (488 km.), aproveché la mañana del martes 31 con ellos. Visitamos juntos la Witte Kerkje de Slijk-Ewijk, que es una iglesia blanca reconvertida en galería de arte, y a continuación dimos una pequeña vuelta por Arnhem, para ver la casa de mi amigo.

Poco antes de la hora de comer, arranqué ya en dirección al festival Wacken. Este año han implementado una nueva forma de controlar el tráfico de llegada mediante 3 rutas de acceso, así que la llegada a la zona de acampada fue bastante light, y en poco rato pude llegar.

Esta vez, en lugar de llevar tienda de campaña, planifiqué que iba a dormir en mi coche durante el festival. Así que preparé de antemano una estructura de madera con unas bisagras, para poder disponer de un «somier» que colocar en el coche con los asientos traseros tumbados, y sobre eso coloqué mi colchón hinchable y mi saco. También compré unos parasoles para las ventanas del coche, tanto para tener un mínimo de privacidad como para evitar que entrara exceso de luz y de calor por la mañana. Igualmente llevé una silla, una mesa, un camping gas y algunas herramientas básicas para poder cocinar y comer en la zona de acampada.

Debo deciros que desde luego he dormido muchísimo más cómodo que otros años en la tienda de campaña, aunque es cierto que el clima de esta edición si que acompañó. No ha hecho ni el frío nocturno de otros años (hemos tenido mínimas de 13º), ni hemos tenido apenas lluvia, solo un ratito el sábado por la tarde.

Hay tanto que podría escribirse sobre el festival que da para un artículo independiente, así que lo resumiré diciendo que lo he pasado en grande, he disfrutado con viejos amigos, y he hecho algunos amigos nuevos por allí. Y poquito a poco, mi alemán va mejorando.

Tercera fase: Camino al Leyendas del Rock (2399 km.)

Como solemos hacer otros años, el último día de Wacken, recojo el campamento y dejo todo preparado para arrancar el viaje justo al acabar el último concierto. Hacemos esto para agilizar, porque durante la mañana del domingo se montan unos atascos bastante majos entre las zonas de acampada y la autovía.

En esta ocasión, moví el coche por la tarde al parking de la zona de servicios donde están los dos supermercados y la cervecera local del pueblo, aproveché para avituallarme de sus cervezas especiales, comprar algunas camisetas y cenar algo antes de ir a esos últimos conciertos.

Justo al acabar Hämatom, me pegué la pateada de casi 4 km. que hay desde el recinto al parking en el que estaba mi coche, y arranqué. Como esperaba, no había nada de tráfico, e hice noche en mi coche a unos 30 kilómetros del festival en un área de servicio de la A23.

Una vez que me desperté al día siguiente, arranqué los 654 km. previstos para el día yendo hasta Hamburgo. Tenía ganas de visitarlo en condiciones, pero como no madrugué y era un poco tarde, me tuve que conformar con dar un paseo de poco más de 90 minutos minutos por el barrio de Sankt Pauli, que incluyó la comida en un kebab que encontré por allí.

Al continuar mi ruta hacia el sur, me comí un atasco morrocotudo. Al tráfico de Hamburgo se le sumaba el grueso de gente saliendo del festival, y las obras de la autobahn entre Hamburgo y Hannover. Y creo que debió haber algún accidente un poco gordo, porque tardé prácticamente 2 horas más de lo previsto en este tramo.

Afortunadamente, una vez que pasé a la altura Hannover, el tráfico ya se volvió fluido, y pude continuar de forma normal hasta Heidelberg. Allí había reservado una noche en un hotel.

Una vez que me instalé en la habitación, salí a visitar la ciudad, sabiendo que era muy bonita. Tras unos 3 kilómetros andando llegué a la zona centro, hice un montón de fotos nocturnas a los monumentos y a las vistas del castillo, y a continuación entré a tomar algo a un bar que me había llamado la atención según andaba (Sonder Bar). Encontré muy buen ambiente, y disfruté de una noche divertida charlando de festivales con una nueva amiga y el camarero del local.

La mañana siguiente aproveché para hacer la colada en una lavandería, y mientras que se lavaba fui con el coche a visitar el castillo, que me gustó mucho.

Una vez recogida la ropa limpia y seca, arranqué el recorrido previsto para el día (795 Km.). Tras unas pocas horas disfrutando de las Autobahns sin límites de velocidad y de pasar muy cerquita de la triple frontera Suiza-Francia-Alemania, volví a entrar en territorio francés.

Esa noche dormí en un hotel pequeñito en Pont-Saint-Esprit, un pueblecito pintoresco pero no muy grande de la zona de Provenze, unos 50 km. al norte de Avignon.

Viendo lo bien que me había salido la visita nocturna el día anterior, probé suerte de nuevo, pero aquí el ambiente era muy diferente. Apenas había gente en la calle, y me encontré con una persona muy exaltada y presumiblemente bajo los efectos del alcohol o las drogas, que no paraba de dar voces en la calle y que me amenazó con pegarme por pasar cerca suyo.

Así que viendo el percal, me volví a mi hotel, y por la mañana madrugué, salí a correr y aproveché a ver bien el pueblo y los alrededores. Como el hotel era familiar, tuve la suerte de poder probar la mermelada casera de la madre de la dueña durante el desayuno, y me traje un par de botecitos de recuerdo para tomar en casa.

Para ese día no tenía previsto demasiado coche (tenía apenas 462 km. hasta Barcelona), así que estuve aprovechando para visitar la provincia de Girona, en la que no había estado nunca.

Comí en Figueres, donde di un paseo únicamente con el coche. A continuación visité Besalú, dedicando un buen rato a explorar sus callejuelas y a disfrutar de sus rincones. Es una visita muy recomendable, a mi me encantó. Por último, aproveché a dar una vuelta por Girona capital, y también me sorprendió gratamente, no la esperaba para nada así de bonita.

Antes de la hora de la cena, estaba ya en Barcelona (donde tenía planeado dormir) y con mi primo Martí. Fuimos juntos a una cervecería llamada Hop Town donde nos tomamos un par de cervecitas, y a continuación cenamos en un restaurante coreano muy agradable.

A la mañana siguiente, tras una carrera por el parque de la Ciutadella y la Platja de la Barceloneta, continué mi ruta. Hice una parada en Tarragona para saludar a una amiga y dar una vuelta al casco antiguo, y finalmente continué hasta Castalla, donde teníamos el apartamento que habíamos alquilado para el Leyendas del Rock. Entre medias hice parada para comer en Sagunto, pero no llegué a visitar nada por cuestiones de tiempo.

No me extenderé mucho sobre el festival, en si, simplemente fuimos y volvimos cada día desde la casa de Castalla, y aprovechamos una mañana para irnos a las playas del Campello.

Por último, aunque ya sin paradas turísticas, hice la cuarta fase (bonus track!): Del Leyendas a Monforte (701 Km.). ¡Justo a tiempo para la merienda de hermandad de las fiestas!

Deja un comentario

Sitios visitados

Últimas entradas

  1. Avatar de Desconocido

    Fue un placer compartir esos días contigo, pese a que no fue un buen momento y el tiempo no acompaño,…

  2. Avatar de banfaith112

    Update: en 2024 la entrada a subido a 7€ por adulto. Esta vez, fuimos en coche, que tiene uno de…

  3. Avatar de Desconocido
    Anónimo en Egipto

    Que viajazo…y que bien narrado Vio,muchas gracias por recordarlo, me ha encantado

  4. Avatar de banfaith112

    Yo los vuelos siempre los miro haciendo la comparación en skyscanner. Ahora hay varias rutas de bajo coste con norwegian…

  5. Avatar de Alma de Caribú

    Cuenta con ello, por lo pronto para la semana saco el ESTA, tengo que ir primero a la policia a…