En la entrada anterior os desglosamos hasta el último céntimo del presupuesto de este viaje, pero hoy viene el viaje en sí: los kilómetros de carretera, las decisiones locas de última hora y la primera dosis de adrenalina en los parques.
Día 1: Kilómetros, modo ratilla y pueblos de postal
El viaje arrancó el sábado desde Pamplona. Salimos con el coche cargado hasta arriba, haciendo parada estratégica en Irún para llenar el depósito antes de cruzar la frontera y no dejarnos un riñón en gasolina.
Una vez en suelo francés, en lugar de comernos todos los peajes que sugería waze, decidimos tirar por nacionales (muchas a 110km/h) y por carreteras comarcales. Cogimos el peaje hasta Burdeos y nacional hacia Moret. ¿El resultado? Nos ahorramos un buen dinero y a cambio disfrutamos de un trayecto precioso atravesando pueblitos pintorescos. ¿Sumamos más tiempo al trayecto? Sí, pero nada que no se combata con buena conversación (y aunque parezca mentira, nos sobra) y una buena playlist.
Tras unas 12 horas de ruta en total (incluyendo unas dos horas de paradas tranquilas para estirar las piernas y comer), llegamos al hotel rozando las 22:30. Habíamos hecho una parada a por provisiones antes de salir de España, así que nos pegamos un homenaje «de microondas» en unas mesitas a la puerta del F1. Arroz con secreto, tortilla de calabacín y picoteos varios. Tras la paliza, duchita y directos a la cama, que el cuerpo pedía tregua.


Día 2: ¿Free tour en París? Mejor improvisamos… ¡nos vamos a Disneyland!
Nuestra idea original para el domingo era muy distinta: teníamos reservado un free tour por París. Tras el cansancio del día anterior, salimos sin mucha prisa y fuimos a echar gasolina al Costco para dejar el coche aparcado cerca y coger el RER hacia el centro. Pero al poner la ubicación en Waze, el GPS empezó a estirar la hora de llegada hasta las 11:20. Inviable llegar a tiempo al tour.
Con los planes rotos en mitad de la autopista y viendo los carteles hacia Marne-la-Vallée, me giré hacia Mike y le solté la pregunta del millón:
«Oye… ¿cuánto cuestan las entradas de Disney para hoy?»
Dicho y hecho. La maquinaria se puso en marcha en cuestión de segundos: Mike buscando entradas desde el móvil con la misma cara que pone un niño de 5 años cuando sus papás le llevan a disney. ¡Nos ibamos a Disneyland París como dos niños chicos!
Llegamos pasadas las 12:00, con más de 11 horas de parque por delante. Nos pateamos absolutamente todo. Para no perder ni un minuto comimos en la propia cola de una atracción y fuimos a por todas. ¿Lo mejor? Al caer la tarde el parque se fue vaciando de familias y pudimos montarnos ¡cuatro veces seguidas en Hyperspace Mountain! Salimos justo al terminar el espectáculo nocturno y seguimos rumbo al bosque galo del Parque Astérix.
Llegar allí puede ser un poco complicado si no hablas francés, ya que nos encontramos con una valla a la entrada del parque que no tenía pinta de que nos fueran a dejar pasar. A todo esto, era la 1 de la mañana. Peeeeero, había un interfono por donde explicar que veníamos al hotel y nos dejaron pasar sin problemas.


Días 3 y 4: Están locos estos romanos (y una montaña rusa destrozacuellos)
El lunes tocaba cambiar de universo. Para esta etapa nos alojamos en Les Trois Hiboux, uno de los hoteles del propio Parque Astérix. Estar alojados dentro del parque fue un puntazo porque nos permitió tener acceso prioritario antes de la apertura general al público. Estuvimos dos noches en el hotel y nos dio acceso al parque dos días, ideal con el horario reducido de temporada baja, ya que a las 18h estaba cerrado.
A las 9:30 ya estábamos dentro directo a por la gran joya: Toutatis. Nos dimos prisa y logramos montarnos justo antes de que la cola se convirtiera en una maratón de 40 minutos. Como la app del parque no funcionaba muy bien y estaba todo lleno de excursiones de colegios, nos tomamos el día con calma y buscando las atracciones con menos espera.
A la hora de comer tocó sacar la picaresca española: un grupo de chavales de Madrid intentó colarse en la fila, pero al ver que la cosa no avanzaba, me acerqué al mostrador preguntando por el click & collect. Como no funcionaba, me dejaron pedir directamente y nos saltamos la cola entera.
Eso sí, el día nos dejó una secuela física: nos montamos en la montaña rusa Goudurix y salí tan reventada que me quedó un dolor de cabeza horrible y no me pude montar en muchas más cosas en lo que quedaba de día. Que un par de Toutatis cayeron, pero con dolor de cabeza.
El parque Astérix es el gran desconocido de la zona, todo el mundo se va a Disney y muchos desconocen este parque. Está muy bien si te gustan las atracciones fuertes, ya que atracciones que en España se consideran familiares hay poquitas y espectáculos menos aún. Desconozco si en temporada alta habrá más. En fin, habrá que esperar a 2028 que abran la zona de Londinium para volver y actualizar el post!






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